Tenía
el equilibrio colgado del cuello,
hasta
que perdí la cabeza.
Hubo
un momento que lo perdí todo,
la
ilusión, las ganas,todo.
Hasta
que decidí bailar un tango con las dudas,
desnudar
a la tristeza secandole todos los pétalos de sus ojos.
Hice
un vals con las preguntas y me empapé de respuestas.
Dejemos
tanto baile, todo el mundo sabe que el mejor
baile
es ese roce de sus pestañas, o ese tango de sus dientes
al
reírse a carcajadas,que da esta vértigo.
Que
ojalá cada vez que se pare en un semáforo hablen
de
nuestra historia y le de vértigo, tanto que se asuste.
Tanto
que el vértigo soy yo gritando en silencio, saltando al vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario