Tengo un corazón inexperto
una arritmia programada
y una coraza asustada.
Me araña por dentro
cada vez que recuerdo
su risa.
Y ya no está.
Tengo vértigo
de caer al abismo
de sus pupilas.
Llevo en la espalda
tatuada su recuerdo
que fuimos un incendio
provocado,
las ruinas que quedan,
cenizas,
que de un soplido
se han esfumado.
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